miércoles, 13 de febrero de 2013

Los alcaldes forman parte de la INEQUIDAD MÁS ASOMBROSA
Desde que leí ciertas líneas cargadas con un análisis de descarnados informes que rayan con la dignidad del pueblo colombiano y su mal endémico de corrupción que asombra hasta el más inerme de los ciudadanos de a pie. Y no solo por el articulo consumible que cualquier rebuscador con apariencia de sufrido  le ofrece en la calle del pueblo o la ciudad si no por el trajinado asalto ruinoso y mordaz  al patrimonio de los heroicos colombianos a nombre de los asediados padres de la patria  y es así que todos los  días cuando nos levantamos oímos con espasmo lo que los medios de comunicación relatan y  como si fuera un árbol que se va deshojando van acabando la dignidad de un país, remitámonos a un ejemplo cercano a nuestra casa o al sitio de trabajo y es el caso de  la autoridad más representativa de cualquiera de nuestros amados  municipios de Colombia. El señor alcalde. un personaje  que en algún momento  hizo gala de ser el más leal fiel y honesto ciudadano servidor y ejemplo vivo de dar sin esperar ni  la más exigua dadiva en contraprestación. Y este servidor público de turno de cualquier poblado o ciudad, por supuesto es la figura mesiánica  para toda  la comunidad. Pregonando una filosofía en aras de contribuir a que el país del sagrado corazón sea el ejemplo de eficiencia fiscal y administrativa.
En otrora el acalde se elegía precisamente por su dignidad lealtad además de ser el señor  mas experimentado y respetado y usualmente sin estudios mayores, cabe anotar que no se tenía en cuenta a las mujeres. Y este patriótico personaje tenía la potestad de elegir con su libre albedrio a su sequito de cortesanos para tomar las riendas del municipio en cuestión.
El alcalde obraba sin mezquindad con un altruismo sublime, propugnando acciones  y obras que fueran los más plausibles  con una dosis alta  de eficiencia que se ajusten a las necesidades prioritarias de su comunidad bajo la ley divina de la honestidad

Los alcaldes del siglo XXI no se caracterizan exactamente por su idoneidad y ser los paladines de su pueblo. no sabemos a ciencia cierta en que momento decidieron cambiar de  ideología altruista a una ideología de intereses  egoístas y falibles; no es nada extraño observar con indiferencia como hacen todo tipo de contubernios con contratistas de dudosa reputación y erogando cuotas clientelistas a sus más conspicuos guardianes de poca monta, menoscabando así al erario público  con las  posteriores consecuencias fiscales y sociales que son nefastas para toda una comunidad. Y todo esto con la complacencia de algunos dirigentes políticos honorables como senadores y representantes. Pero lo más aberrante es que nuestra cuestionada justicia, La justicia del carrusel de pensiones , la justicia del nepotismo descarado, es elusiva como siempre  se ha caracterizado, buscando subterfugios y de paso colocándola en un lugar que los colombianos de a pie cada día creen menostales como el poder judicial. para nadie es un secreto ver alcaldes que purgan penas tales como casa por cárcel y con risibles multas que producen enojo y vergüenza y como es común una vez pasado algún tiempo terminan demandando al estado con la asesoría de un  depositario abogado, por lo general con la misma actitud perversa  conminando a sacarle al fisco de la nación otra suma considerable a expensas de todos los impuestos a las rentas que pagan los colombianos tales como campesinos albañiles y otras figuras que merecen dignidad y respeto. con un  panorama de esos no cabe más remedio que orinarse  de hilaridad o llorar de rabia pues con episodios cotidianos y eufemistas como estos que en enmarcan a este país no nos queda otra alternativa que desestimar y condenar a ultranza todos los poderes públicos de la nación.

 JOSUE T. MARTINEZ ANGARITA
ECOLOGISTA Y CATEDRATICO
PAZ DE RIO- BOYACA

1 comentario:

  1. Hola, Josue:

    Desafortunadamente en nuestro país, como en muchos otros, la política no está al servicio del pueblo sino el pueblo al servicio de la política. Los funcionarios que elegimos sacan sus garras cuando llegan al poder y aprovechan "El cuarto de hora" para llenar sus propios bolsillos sin importarles las verdaderas necesidades de las comunidades que gobiernan, todo esto, en complicidad con los corruptos compinches que les alcahuetean sus fechorías beneficiándose también... ¡Que pena!

    Me imagino que habrá alguna excepción que confirme la regla, pero tocaría buscarla con lupa.

    En resumidas cuentas: "Al que le caiga el guante que se lo chante"

    Un abrazo desde Tunja.

    ResponderEliminar