sábado, 4 de enero de 2025

EL BUEN OFICIO DE LUSTRABOTAS EN PAZ DE RIO

         EL BUEN OFICIO DE LUSTRABOTAS EN PAZ DE RIO

-- Le tocó el turno a usted! No, porque es a patuleco , a quien le corresponde, escuchaba yo cuando de niño me iba a acompañar a mi madre el día sábado  a comprar el mercado de plaza (frutas y verduras)como comúnmente se le mencionaba acto seguido me detenía  para observar a ese grupúsculo  o gremio de niños y adolescentes, también llamados lustrabotas del cual alguna vez Paz de Rio  como muy pocos tuvo en los años 70s y 80s, teniendo en cuenta que solo se observaban en las medianas y grandes ciudades de Colombia, siempre los veía ubicados al  final de la avenida Santander frente al árbol de muelle; emboladores, boleros o su término más técnico lustrabotas, una  vez me dijo mucho tiempo después uno de ellos  que el termino era “lustradores de calzado” este gremio era muy aliado del zapatero remendón recordando a don Ignacio Rincón “Ignacito” del cual también hablaremos en otra oportunidad, además de la manera que muchos oficios de antaño que están en proceso de desaparecer; bien retomemos a los lustradores, existían personajes pintorescos que  practicaban este tipo de  trabajo , otros lo llamarían arte, tradicionalmente pertenecían a familias de extracción humilde, cuyos recursos eran  exiguos, eran niños y adolescentes exultantes, con un apremiante deseo , del rebusque,  un mecanismo de adquirir un rubro extra , especialmente para las onces en la escuela y uno que otro lujo de la época, había otro, que era el de los carretilleros o zorreros que hablaremos también en otro artículo, bien retomemos estos admirables artistas, que al igual que dentro del contexto colombiano; cada uno portaba con un remoquete o apodo tales como “chita” “patuleko” aquaman zorro, sueño y otros  héroes típicos de la televisión o extraído de la relación con algunos animales, un oficio que ha sido estigmatizado, pero que sin embargo nos recuerda  a la película que protagonizo ese icono del cine latinoamericano, Cantinflas con “El bolero de Raquel” haciendo una parodia con el nombre de bolero  y la melodía de Ravel. Sin olvidar a esa magnífica figura de pueblo y que representaba lo que es este país y con gran maestría, hizo que Colombia lo adorara, me refiero al inmolado, Jaime Garzón que lo escenificó con ese humor político y acido en el papel de Heriberto de La Calle, además de otro representante del gremio como lo fue, Luis Eduardo Díaz, que  logro cambiar su actividad de lustrabotas a concejal de Bogotá.

Y volviendo otra vez a Paz de rio, veamos cómo era la dinámica de este gremio que lo hacía con una estética parroquial; existían dos lustradores mayores y fundadores que normalmente eran los de más edad y fungían como jefes ufanándose de ser los mejores, se caracterizaban por su locuacidad de esta forma indicaban el reglamento que ellos mismos crearon, como la ubicación, el respeto a acreditar la clientela y tenían el poder de decidir sobre algunas reglas en el trabajo, una de las cuales consistía en que no tenían horario de trabajo, es decir que había algunos que por diferentes motivos no asistían sin embargo la mayoría acudían al trabajo cumplidamente desde las 8 de la mañana aproximadamente, igualmente la jerga que utilizaban para referirse al trabajo era muy particular como, “polichada, americana, lustrada, pulida y otros mas

Estos lustradores mayores, también contaban con otro tipo de ingreso que era el alquiler de revistas de comics de la época (Kaliman, Tamakun, Aguila Solitaria, Arandu, memin, el chapulin colorado y muchas más)

En Paz de Rio a diferencia de las ciudades, no estaban uniformados, salvo los jefes que portaban un overol enterizo cuyo atuendo le haría ejercer cierto poder y cache, cada uno tenía su lugar de trabajo, y su respectiva clientela que consistía usualmente en comerciantes prestantes, trabajadores de acerías paz del rio, empleados de la alcaldía y algunos gamonales

Como toda labor existían días buenos y malos para el trabajo, los días buenos se consideraban el sábado el domingo por la mañana, días en los que se veía más afluencia de gente en el centro de Paz de Rio, había temporadas tan buenas como la época de fiestas que se daban el lujo de ofrecer algún tipo de refrigerio a sus mismos compañeros de trabajo tales como gaseosa, café y empanada o simplemente realizaban una apuesta a través del juego de cartas o el lanzamiento de una moneda

La época de trabajo de este gremio se desarrollaba los viernes por las tardes, los sábados todo el día y los domingos por la mañana, e indudablemente la época de vacaciones ya que todos estudiaban en la escuela y algunos en el colegio.

Ahora  hablemos de personajes con quienes se codearon y tuvieron el gusto de atender, fueron algunas luminarias de la región que fungían de burócratas y leguleyos de la época, tales personajes como el representante y empresario del transporte fruto Mejía, igualmente otros como don Eulogio Ortiz, Luis Beltrán Cruz, y uno que otro conductor del gremio de taxistas y buses, a quienes les escuchaban historias con un poco de  demagogia, que estos señores les narraban bajo el típico juramento de que eran ciertas. y ellos de forma lacónica les guardaban esos secretos, también oían muchas historias que les causaban hilaridad hasta reventarse, pero con esa sindéresis que los caracterizaban igualmente les prestaban atención.

Ahora hablemos de Las herramientas de trabajo que utilizaban, eran casi todas similares y consistían , en un sillín o banco de trabajo , caja de herramientas que a su vez era el posa zapatos (termino rebuscado)  y algunos ofrecían el periódico o revistas para que los clientes contaran con la información de primera mano, este servicio era muy efectivo a la hora de asegurar clientes  puesto que además obsequiaban ciertas propinas y de paso acreditaba  más el negocio, ya que el cliente estaba más cómodo y con la información tipo internet hablando en términos de hoy,  la silla para el cliente consistía en una especie de almohada que se ubicaba en el mismo sardinel divisorio de la avenida, y cuando los días eran muy calurosos o el sol estaba penetrante, portaban una silla especial  ubicándola bajo el árbol conocido de muelle para proteger  el cliente.

Refiriéndonos a la caja de herramientas, y su contenido era una serie de recipientes metálicos de betún , negro que era el de mayor tamaño, ya que en la época la mayoría de calzado era de este color , pero también había otros de color marrón y algunos también portaban un tubo de crema blanca o Griffin como lo llamaban en la época para el calzado de color blanco de algunos clientes especiales tales como conductores de buses y taxi. Igualmente portaban una serie de bayetillas para diferente uso como , limpiar, embetunar, polichar , y la americana, además de un utensilio o tarro con agua para limpiar el calzado que se encontraba con suciedad

a pesar de la humildad que los caracterizaban eran muy felices y obstinados y aunque algunos transeúntes le hacían la mofa, ellos seguían impertérritos y buscaban a veces ese subterfugio para estar con amigos y de paso prestaban un servicio a la sociedad,

Dejemos un poco los atavismos y regresemos a nuestros días, para dar por descontado que las nuevas generaciones de jóvenes, ya poco transitan por él, banco o sillín de un lustrador de calzado, no es algo común además que no les interesa , entre otros elementos de juicio, porque existe un predomino del uso del calzado informal en su gran mayoría zapatillas , razón por la cual a través de los tiempos poco a poco se fueron reduciendo los clientes y por ende los lustrabotas sin encontrar reemplazo alguno, ya que no era muy atractivo el oficio; los lustrabotas de mi pueblo fueron creciendo y madurando en edad , buscando otros horizontes  hoy en día, camino por esta misma avenida Santander y me detengo para retroceder en el tiempo, con un recuerdo solaz de ese gremio de niños felices y avezados, que ofrecían ese servicio en donde la ciudadanía los observaba algunos con inquina y otros con curiosidad, como era que lustraban magistralmente, sacándole a cualquier calzado de cuero un brillo sorprendente, y una sonrisa de satisfacción a los clientes y los curiosos que observaban; algunos de estos jóvenes jamás los volví a ver, estoy seguro que donde estén recordaran lo felices que fueron desempeñando esta noble labor. el mundo continua irremisiblemente cambiante atiborrado de semejante consumismo bajo la dialéctica de comprar , utilizar y botar, desaparecieron muchos trabajos dignos que algunos apenas si recordamos, es un hecho que  el futuro del lustrabotas tiene los días contados y uno de los motivos es que algunos creen que no es un trabajo digno y es de poca monta, algo discriminatorio que tiene ciertos estereotipos sociales marcados como los que existen en Colombia; quedan todavía hoy en día a pesar de estar minado,  unos dos señores ya mayores que practican este oficio pero lo realizan esporádicamente y por absoluta necesidad, pero sin duda alguna seguiremos recordando a ese grupo de niños y adolescentes con los cuales crecimos muchos y nos dieron una lección de que cualquier trabajo hecho con amor siempre dignificara al ser humano.

Termino con unas palabras del gran compositor Miguel Ángel Valdés, que hace alusión a este oficio con estas palabras en su canción El Limpiabotas

“Soy el limpiabotas,

traigo crema blanca, traigo crema negra...

El que quiere que el zapato quede limpio y con su brillo,

hay que darle duro al trapo y meter bien el cepillo.

Hay quien dice que este oficio no requiere condición,

pero en verdad yo le digo que nací con vocación”.

 JOSUE MARTINEZ

FINCA EL PEDREGAL-PAZ DE RIO

 

 

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