EL BUEN OFICIO DE LUSTRABOTAS EN PAZ DE RIO
-- Le tocó el turno a usted! No, porque es a patuleco , a
quien le corresponde, escuchaba yo cuando de niño me iba a acompañar a mi madre
el día sábado a comprar el mercado de
plaza (frutas y verduras)como comúnmente se le mencionaba acto seguido me detenía para observar a ese grupúsculo o gremio de niños y adolescentes, también
llamados lustrabotas del cual alguna vez Paz de Rio como muy pocos tuvo en los años 70s y 80s,
teniendo en cuenta que solo se observaban en las medianas y grandes ciudades de
Colombia, siempre los veía ubicados al
final de la avenida Santander frente al árbol de muelle; emboladores,
boleros o su término más técnico lustrabotas, una vez me dijo mucho tiempo después uno de
ellos que el termino era “lustradores de
calzado” este gremio era muy aliado del zapatero remendón recordando a don
Ignacio Rincón “Ignacito” del cual también hablaremos en otra oportunidad, además
de la manera que muchos oficios de antaño que están en proceso de desaparecer; bien
retomemos a los lustradores, existían personajes pintorescos que practicaban este tipo de trabajo , otros lo llamarían arte,
tradicionalmente pertenecían a familias de extracción humilde, cuyos recursos
eran exiguos, eran niños y adolescentes
exultantes, con un apremiante
deseo , del rebusque, un mecanismo de adquirir un rubro extra ,
especialmente para las onces en la escuela y uno que otro lujo de la época, había
otro, que era el de los carretilleros o zorreros que hablaremos también en otro
artículo, bien retomemos estos admirables artistas, que al igual que dentro del contexto
colombiano; cada uno portaba con un remoquete o apodo tales como “chita”
“patuleko” aquaman zorro, sueño y otros héroes
típicos de la televisión o extraído de la relación con algunos animales, un
oficio que ha sido estigmatizado, pero que sin embargo nos recuerda a la película
que protagonizo ese icono del cine latinoamericano, Cantinflas con “El bolero de
Raquel” haciendo una parodia con el nombre de bolero y la melodía de Ravel. Sin olvidar a esa magnífica
figura de pueblo y que representaba lo que es este país y con gran maestría,
hizo que Colombia lo adorara, me refiero al inmolado, Jaime Garzón que
lo escenificó con ese humor político y acido en el papel de Heriberto de
La Calle, además de otro representante del gremio como lo fue, Luis Eduardo
Díaz, que logro cambiar su actividad de lustrabotas a
concejal de Bogotá.
Y volviendo otra vez a Paz de rio, veamos cómo
era la dinámica de este gremio que lo hacía con una estética
parroquial; existían dos lustradores
mayores y fundadores que normalmente eran los de más edad y fungían como jefes ufanándose
de ser los mejores, se caracterizaban por su locuacidad de esta forma indicaban
el reglamento que ellos mismos crearon, como la ubicación, el respeto a acreditar
la clientela y tenían el poder de decidir sobre algunas reglas en el trabajo,
una de las cuales consistía en que no tenían horario de trabajo, es decir que
había algunos que por diferentes motivos no asistían sin embargo la mayoría
acudían al trabajo cumplidamente desde las 8 de la mañana aproximadamente,
igualmente la jerga que utilizaban para referirse al trabajo era muy particular
como, “polichada, americana, lustrada, pulida y otros mas
Estos lustradores mayores, también contaban con otro tipo
de ingreso que era el alquiler de revistas de comics de la época (Kaliman,
Tamakun, Aguila Solitaria, Arandu, memin, el chapulin colorado y muchas más)
En Paz de Rio a diferencia de las ciudades, no estaban uniformados,
salvo los jefes que portaban un overol enterizo cuyo atuendo le haría ejercer
cierto poder y cache, cada uno tenía su lugar de trabajo, y su respectiva
clientela que consistía usualmente en comerciantes prestantes, trabajadores de acerías
paz del rio, empleados de la alcaldía y algunos gamonales
Como toda labor existían días buenos y malos para el trabajo,
los días buenos se consideraban el sábado el domingo por la mañana, días en los
que se veía más afluencia de gente en el centro de Paz de Rio, había temporadas
tan buenas como la época de fiestas que se daban el lujo de ofrecer algún tipo
de refrigerio a sus mismos compañeros de trabajo tales como gaseosa, café y
empanada o simplemente realizaban una apuesta a través del juego de cartas o el
lanzamiento de una moneda
La época de trabajo de este gremio se desarrollaba los
viernes por las tardes, los sábados todo el día y los domingos por la mañana, e
indudablemente la época de vacaciones ya que todos estudiaban en la escuela y
algunos en el colegio.
Ahora hablemos de
personajes con quienes se codearon y tuvieron el gusto de atender, fueron algunas
luminarias de la región que fungían de burócratas y leguleyos de la época,
tales personajes como el representante y empresario del transporte fruto Mejía,
igualmente otros como don Eulogio Ortiz, Luis Beltrán Cruz, y uno que otro
conductor del gremio de taxistas y buses, a quienes les escuchaban historias con
un poco de demagogia, que estos señores
les narraban bajo el típico juramento de que eran ciertas. y ellos de forma
lacónica les guardaban esos secretos, también oían muchas historias que les
causaban hilaridad hasta reventarse, pero con esa sindéresis que los
caracterizaban igualmente les prestaban atención.
Ahora hablemos de Las herramientas de trabajo que
utilizaban, eran casi todas similares y consistían , en un sillín o banco de
trabajo , caja de herramientas que a su vez era el posa zapatos (termino
rebuscado) y algunos ofrecían el
periódico o revistas para que los clientes contaran con la información de
primera mano, este servicio era muy efectivo a la hora de asegurar clientes puesto que además obsequiaban ciertas propinas
y de paso acreditaba más el negocio, ya
que el cliente estaba más cómodo y con la información tipo internet hablando en
términos de hoy, la silla para el cliente
consistía en una especie de almohada que se ubicaba en el mismo sardinel
divisorio de la avenida, y cuando los días eran muy calurosos o el sol estaba
penetrante, portaban una silla especial ubicándola
bajo el árbol conocido de muelle para proteger el cliente.
Refiriéndonos a la caja de herramientas, y su contenido
era una serie de recipientes metálicos de betún , negro que era el de mayor
tamaño, ya que en la época la mayoría de calzado era de este color , pero
también había otros de color marrón y algunos también portaban un tubo de crema
blanca o Griffin como lo llamaban en la época para el calzado de color blanco
de algunos clientes especiales tales como conductores de buses y taxi. Igualmente
portaban una serie de bayetillas para diferente uso como , limpiar, embetunar,
polichar , y la americana, además de un utensilio o tarro con agua para limpiar
el calzado que se encontraba con suciedad
a
pesar de la humildad que los caracterizaban eran muy felices y obstinados y
aunque algunos transeúntes le hacían la mofa, ellos seguían impertérritos y
buscaban a veces ese subterfugio para estar con amigos y de paso prestaban un
servicio a la sociedad,
Dejemos
un poco los atavismos y regresemos a nuestros días, para dar por descontado que
las nuevas generaciones de jóvenes, ya poco transitan por él, banco o sillín de
un lustrador de calzado, no es algo común además que no les interesa , entre
otros elementos de juicio, porque existe un predomino del uso del calzado
informal en su gran mayoría zapatillas , razón por la cual a través de los
tiempos poco a poco se fueron reduciendo los clientes y por ende los
lustrabotas sin encontrar reemplazo alguno, ya que no era muy atractivo el oficio;
los lustrabotas de mi pueblo fueron creciendo y madurando en edad , buscando
otros horizontes hoy en día, camino por
esta misma avenida Santander y me detengo para retroceder en el tiempo, con un
recuerdo solaz de ese gremio de niños felices y avezados, que ofrecían ese servicio
en donde la ciudadanía los observaba algunos con inquina y otros con curiosidad,
como era que lustraban magistralmente, sacándole a cualquier calzado de cuero
un brillo sorprendente, y una sonrisa de satisfacción a los clientes y los
curiosos que observaban; algunos de estos jóvenes jamás los volví a ver, estoy
seguro que donde estén recordaran lo felices que fueron desempeñando esta noble
labor. el mundo continua irremisiblemente cambiante atiborrado de semejante
consumismo bajo la dialéctica de comprar , utilizar y botar, desaparecieron
muchos trabajos dignos que algunos apenas si recordamos, es un hecho que el futuro del lustrabotas tiene los días
contados y uno de los motivos es que algunos creen que no es un trabajo digno y
es de poca monta, algo discriminatorio que tiene ciertos estereotipos sociales
marcados como los que existen en Colombia; quedan todavía hoy en día a pesar de
estar minado, unos dos señores ya
mayores que practican este oficio pero lo realizan esporádicamente y por
absoluta necesidad, pero sin duda alguna seguiremos recordando a ese grupo de
niños y adolescentes con los cuales crecimos muchos y nos dieron una lección de
que cualquier trabajo hecho con amor siempre dignificara al ser humano.
Termino
con unas palabras del gran compositor Miguel Ángel Valdés, que hace alusión a
este oficio con estas palabras en su canción El Limpiabotas
“Soy el limpiabotas,
traigo crema blanca, traigo crema negra...
El que quiere que el zapato quede limpio y
con su brillo,
hay que darle duro al trapo y meter bien el
cepillo.
Hay quien dice que este oficio no requiere
condición,
pero en verdad yo le digo que nací con
vocación”.
JOSUE
MARTINEZ
FINCA
EL PEDREGAL-PAZ DE RIO
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